Los primeros años de aprendizaje transcurrieron entre cubetas de revelado fotoquímico y copias de trabajo en 35mm. Ese rigor químico enseñó a tomar decisiones irrevocables en set antes de que la claqueta cierre cada toma.
El paso a las ópticas anamórficas contemporáneas mantiene intacto el mismo precepto: construir atmósferas donde la luz disponible defina la cadencia de la escena, sin recurrir a correcciones posteriores innecesarias.
Presencia en festivales y salas
12
años en rodajes de ficción
18
selecciones oficiales en certámenes
34
proyectos completados en 35mm
El encuadre existe para proteger la verdad de los actores, nunca para exhibir la técnica.
Cada óptica elegida responde a la distancia emocional del personaje, preservando el silencio del plató y la textura viva del negativo.
Recepción de guiones y tratamientos visuales para rodajes previstos en el calendario actual.


